close
Un dia Perfecto en el Peru 06

Introducción

El contenido de este artículo busca crear un vehículo que nos lleve desde la filosofía política y método de la historia, al análisis relativista de circunstancias y hechos sociales que permitan tener una mirada positiva de la justicia en el Perú con asistencia de la tecnología, teniendo como el suceso más importante a la Cuarta Revolución Industrial (4RI), que en el transcurrir del tiempo podrá develar una perspectiva de mayor calidad de vida en beneficio del ciudadano.

Algunas precisiones del fenómeno de la justicia y la tecnología desde las ciencias sociales, es que esta última busca estudiar al hombre y no objetos inanimados, como las ciencias físicas. Por lo cual, intentaremos especular científicamente el impacto de la era digital sobre la justicia dentro de unos años, mediante instrumentos filosóficos y ciertas particularidades del método de análisis de la historia. Recordemos: “La palabra ciencia necesariamente supone que hay algo (objeto) que se estudia y que existe a la vez un procedimiento (método) de estudiarlo” (Fichter, 1972, pg.17). En este contexto, abrimos una nueva vía de observación al tema planteado y construimos argumentos comunitarios del posible futuro de nuestra sociedad.

Antecedentes

El hombre social en distintos tiempos de la historia ha tenido que sobrevivir, es así que científicos sociales como Tocqueville[1] en su obra la Democracia en América y Sartori[2] en Homo Videns, postulan que en nuestra civilización está emergiendo una nueva cultura que busca delegar por voluntad propia sus derechos ciudadanos a políticos oportunistas a causa del compulsivo afán individualista del vivir bien y la influencia de los medios de comunicación, que teledirigen nuestra voluntad y capacidad cognoscitiva de procesar información, esto lleva al punto de canjear el bien común por bienes materiales y comodidad familiar, sumergiéndonos en una servidumbre voluntaria: “Es cierto que, al principio, se sirve porque se está obligado por la fuerza. Pero los que vienen después se acostumbran y hacen gustosamente lo que sus antecesores habían hecho por obligación. Así, los hombres que nacen bajo el yugo, educados y criados en la servidumbre, sin mirar más allá, se contentan con vivir como nacieron y, sin pensar en tener otro bien ni otro derecho que el que encontraron, aceptan como algo natural el estado en que nacieron” (La Boétie, 2008, pg.55). Es muy probable que lo manifestado por La Boétie[3] en su pequeño texto del siglo XVI esté ocurriendo ahora, pues la cultura occidental está en crisis, su pasado no siempre fue glorioso, su presente no pinta bien y la justicia nunca se encargó de resolver estos temas.

En la actualidad un rasgo de nuestra cultura que a nuestro juicio, es su mayor desventaja, es la persistencia a buscar soluciones a la realidad peruana en otros espacios civilizacionales, sin intentar buscarlos primero aquí: “Cuando, en la sociedad primitiva, lo económico puede ser considerado como campo autónomo y definido, cuando la actividad de producción se convierte en trabajo alienado, contabilizado e impuesto por los que se aprovechan de los frutos de este trabajo, es que la sociedad ya no es primitiva, se ha convertido en una sociedad dividida en dominadores y dominados, en dueños y sujetos, es que ha dejado de exorcizar lo que está destinado a matarla: “el poder y el respeto al poder” (Clastres, 1979, pg. 4). Esta definición para una sociedad envejecida en la lucha del poder, y acuñada hace cuatro décadas desde la perspectiva europea, no permite observar otras construcciones sociales que podríamos ensayar desde la concepción de nuestro pueblo ancestral, que dio origen a la sociedad Inca, unificada por su religión, e impuesta por ese leviatán andino para rendir culto al dios Sol. Sin embargo, estas construcciones nos son esquivas desde la filosofía política actual.

Según la lógica de Toynbee[4]  existe un modo distorsionado de ver la historia, ciego a reconocer campos inteligibles o construcciones de conocimiento de la civilización que se observa. Planteando que se debe trazar una distinción clara entre relaciones de dos géneros: “Aquellas que se dan entre sociedades dentro de una misma civilización y aquellas sociedades de diferentes civilizaciones entre sí, como lo podría ser el estudio de la sociedad-Helénica y la sociedad-Estado de Gran Bretaña, ambas de un mismo origen civilizacional”. Por tanto, el estudio histórico de los campos inteligibles es de sociedades que tienen mayor extensión en espacio y tiempo, que en sociedades de cualquier otra civilización, como es el caso del estudio de la sociedad Inca y otras culturas originarias de la región, donde sus campos inteligibles son más reducidos en área espacial y tienen una breve dilatación en el análisis de su historia, comparado con el de grandes sociedades, es decir se atomiza de manera desigual a quienes estudian la evolución de sociedades sin parentesco, frente a quienes estudian sociedades de una misma civilización.

Así, analizar bajo este método la historia, permitirá observar al mundo condicionado por construcciones que en su origen se dieron de manera distinta: Pueblo (sociedad), Democracia (política) e industrialismo (economía), permitiendo introducir circunstancias que contribuyen a conceptualizar una perspectiva social propia. Es decir, incorporar nuestro génesis particular como campo civilizacional: “No es solo recuerdo acucioso y detallado, catalogado e inerte, sino expresión inteligente y creadora, plasma vital de nuevos organismos sociales devenir” (Chang – Gutierrez, 2018, pg. 109). En cuyo espacio-tiempo poco estudiado y cortado por la colonia, se hace posible reconocer hechos de injusticia y prácticas de corrupción que se extendieron en la temprana república desde el gobierno virreinal.

El trasplante indiscriminado de estos espacios y hechos históricos, dominio diario de la política comparada en aspectos de nuestra vida colectiva actual, no debe confundir el análisis civilizacional de nuestro interés, motivo para amplificar el examen del fenómeno de la justicia e innovación tecnológica, que resultó de la primera revolución industrial, creadora de la burguesía y transformadora del orfebre en obrero: “¿Quién ha dicho que ese proceso de innovaciones, muchas de ellas capaces de modificar la forma de vivir de miles de millones de seres humanos, ha concluido?” (Neira, 2018, pg. 431). Sin duda, conviene recordar que la revolución industrial llegó tarde a nuestro continente, peor aún, nunca la hubo realmente en el Perú, y no podríamos hablar de una forma de vivir, en un mundo que no lo vimos y no sabríamos cómo llamarlo.

Ante esta premisa es necesario llamar la atención que la revolución industrial no la heredamos, había que construirla. Por tanto, el capitalismo que recién se estaba produciendo en esta parte del continente Latinoamericano, tan solo comparable con el de fines de la edad media, difícilmente pensaba en buscar beneficios colectivos, que si, se dieron en el continente europeo: “El mero trasplante de la tecnología de los países adelantados no solo implica la subordinación económica, sino que, además, después de cuatro siglos y medio de experiencia en la multiplicación de los oasis de modernismo importado en medio de los desiertos del atraso y de la ignorancia, bien puede afirmarse que tampoco resuelve ninguno de los problemas del subdesarrollo” (Galeano, 1971, pg. 290). Coincidentemente, el autor describe una época plagada de enfrentamientos sociales, políticos e ideológicos en Latinoamérica y no deja de impresionar la exactitud de lo poco que la tecnología había hecho hasta esas fechas por nuestros países, o lo que es peor, muy poco hicieron nuestras naciones por incorporarla. Una reflexión adicional es que hasta hoy la justicia le confiere al hombre el derecho a matar, más aún todas las civilizaciones han sido compatibles con esta ley natural.

Tal vez, un pensamiento actual a este análisis histórico de propósito general, pueda develar el aporte de las innovaciones tecnológicas en la humanización de nuestra sociedad: “La revolución industrial dio a conocer nuevas maneras de convertir la energía y de producir mercancías, liberando en gran medida a la humanidad de su dependencia del ecosistema circundante. Los humanos talaron bosques, drenaron marismas, represaron ríos, inundaron llanuras, tendieron decenas de miles de kilómetros de vías férreas, y construyeron metrópolis de rascacielos. A medida que el mundo se moldeaba para que se ajustara a las necesidades del Homo sapiens, se destruyeron hábitats y se extinguieron especies. Nuestro planeta, antaño verde y azul se está convirtiendo en un centro comercial de hormigón y plástico” (Harari, 2017, pg. 385). Sin duda, un nuevo orden mundial está cerca, por lo que nos tocará evitar transitar por un Estado de guerra, camino a un Estado social más humanista, resultará clave antes, pasar por el interés ciudadano y evitar el relegamiento tecnológico.

Revoluciones exponenciales

Por increíble que parezca las revoluciones industriales precedentes contribuyeron de manera poco significativa a la absorción de sus bondades por parte de la sociedad y el Estado. Más aun, estos campos inteligibles de la historia, en ningún caso tuvieron impacto positivo en la forma de impartir justicia en el Perú. Precisamente, debido a esta característica estamos obligados hoy a plantear algunas preguntas: ¿La creciente digitalización de la sociedad y organismos públicos, transformará la justicia en el Perú?, ¿Cómo se está adaptando la justicia a nuevas formas de impartirla? y principalmente ¿Existe forma alguna de acelerar este proceso?

Para empezar a dar respuesta a estos cuestionamientos, debemos saber que no existe un solo proceso histórico, sino múltiples y gravitacionales, uno de ellos es admitir que los robots estarán haciendo en una década lo que nuestra fuerza laboral hace hoy en el mercado. Explorar esta aceleración exponencial cambiará el futuro, y podría afectar la implementación oportuna de políticas públicas. Pero también, en cierto modo, abre paso a conocer nuevas tecnologías, basadas en modelos computacionales, que tienen como aliados a los datos y a la inteligencia artificial (IA): “Quizá la creatividad humana no es otra cosa que un algoritmo que puede desarrollarse por medios artificiales, como se logró con los programas DeepBlue, Watson y AlphaGo, que vencieron en ajedrez, Jeopardy y el juego de Go. Si este es el caso, quizás deberíamos apreciar la producción artística de las máquinas con un sentido similar al humano” (Lopez – Portillo, 2018, pg. 221).

Precisamente, la fractura entre los procesos de justicia y la tecnología nace durante la colonia del latrocinio, el patrimonialismo de la coima o corrupción enquistada, en todos los casos, se deberá entender como una desviación moral en ciertos líderes de nuestra república y Poder Judicial: “La informatización del sistema de justicia pareció tan evidente como la necesidad de aumentar los presupuestos para lograr eficiencia. De hecho, los proyectos de reforma han puesto atención probablemente excesiva en la modernización tecnológica, sin notar que cuando se introduce computadoras en un sistema ineficiente lo que se obtiene es ineficiencia automatizada. Pero referirse a la introducción del recurso informático puede servir, sobre todo, como una adecuada ilustración de la incapacidad de la justicia para absorber un nuevo recurso” (Pasara, 2014, pg. 165).  A pesar que en otros continentes el autoaprendizaje de las máquinas les permite hacerse de un conocimiento contextual enriquecedor y más profundo que el alcanzable por cualquier ciudadano. Incluso, existen argumentos, como el que tener más datos y conocimientos en sistemas inteligentes, aumenta la posibilidad de encontrar un camino hacia el bien común de una sociedad.

Este debate tecnocéntrico debe aprovecharse, pues las capacidades tecnológicas emergentes de este nuevo campo inteligible, exigen plantear dos preguntas más: ¿Dónde debería tener mayor impacto la 4RI en nuestra sociedad?, ¿Pueden desarrollarse sistemas judiciales transparentes basados en IA capaces de inferir decisiones inmediatas en temas de corrupción y ayudar a resolver estos asuntos a jueces de primera instancia? Definitivamente, hechos relevantes y nuevas investigaciones sobre el futuro de la IA y sus implicancias en lo judicial, impulsaran su aplicación, permitiendo realinear los valores colectivos de nuestra sociedad: “Los jueces son el corazón del sistema judicial. A menos que ellos se dediquen diligentemente y honestamente a la resolución de los procedimientos, la informatización y otros cambios del sistema tendrán poco impacto… se ha dado poca atención a las razones por las que las personas se hacen jueces… Si el actual conjunto de beneficios está atrayendo a candidatos inidóneos para la judicatura, tiene que ser modificado” (Pasara, 2014, pg. 295).

Conclusiones

La aparición de este nuevo campo gravitacional, para definir la 4RI o revolución digital, tendrá el mismo modo de observarse en la historia. Pero a diferencia de las sociedades emparentadas, la 4RI será un espacio inteligible, donde debemos desarrollar una conciencia histórica para buscar la realidad peruana o Latinoamericana en nuestro propio espacio-histórico, y no en EE.UU. o China, sino buscando y encontrando los caminos aquí. No obstante, la exploración del tema hace pensar en el advenimiento de una nueva sociedad en el escenario local, anunciando nuevos movimientos de unidad nacional que podrán alcanzar el poder y manejar el Estado con el soporte ciudadano a través de las redes sociales.

Claro está, desde fines del siglo XVIII para nuestra civilización, según manifiesta Montesquieu[5] el poder se frena con otro poder, por lo que hoy deberíamos transitar por reformas parciales, que permitan implementar mejoras a la democracia. El contrato social, nos obliga aceptar este camino difícil, donde las instituciones se hacen rápidamente con acuerdos y buscan reinventarse sobre una gruesa plataforma tecnológica. Caso contrario, poderes como el judicial nunca lograrán superar sus deficiencias históricas: “Determinadas áreas, que recibieron antes las computadoras y adoptaron determinado software, no pueden comunicarse con las que recibieron el recurso después, con un software distinto al primero, cuyas deficiencias ya habían sido detectadas, pero no fueron recogidas, sino que se superaron en la siguiente edad del sistema. Esto hace que, en ciertos casos, las computadoras se hallen en toda, o casi toda, la institución, pero no funcionan de modo integrado. El proyecto del expediente electrónico ha aparecido en ese marco heterogéneo. De nuevo, cuando se plantea o empieza a dar este salto tecnológico, son pocos los miembros de la institución que entienden a cabalidad su sentido y pueden dialogar con los técnicos en informática que diseñan el nuevo recurso” (Pasara, 2014, pg. 167).

El recurso humano que enfrentará esta reforma, vendrá de la sociedad civil, quién prestará a sus mejores hijos al servicio de la transformación del Estado: científicos, doctores, ingenieros y nuevos tecnopolíticos, capaces de construir otra sociedad que rescate los valores perdidos: “Estamos aprendiendo una feroz lealtad a nuestra especie en competencia con nuestros primos neandertales. Dentro de cien mil años, nada es previsible” (Neira, 2018, pg. 433). Los países desarrollados ya tienen para esto, un comité de vigilancia para defensa de la democracia y rendición de cuentas como el caso de OCDE[6].

Evidentemente en el Perú haremos algo parecido, activando al Estado desde las capas sociales a través de las redes, pero reconociendo una 4RI relativa a nuestro espacio y tiempo: “Ahora bien, estas transformaciones son unas de carácter político, otras de orden tecnológico, pero esas diversas causalidades se entrelazan en los días que vivimos. Tecnología, economía, política, son temas centrales que vertebran la vida corriente de todas las naciones de la tierra” (Neira, 2018, pg. 431).

Mis conclusiones son que esto no será fácil, ya que pronto nuestro continente deberá buscar beneficios colectivos mediante un cuidadoso estudio de la situación geopolítica internacional, pues al parecer se presentan los síntomas que evidencian, el término de una etapa histórica y el inicio de otra. Estos síntomas son: la completa desaparición de una escala de valores que terminará propiciando la denominada invasión de los bárbaros en todos los niveles de las instituciones públicas y privadas, y claro, los grandes cambios climatológicos. En la antigüedad, Platón y Aristóteles observaron que las grandes sociedades habían aparecido y desaparecido debido a la extinción de la justicia, la moral y los cambios climatológicos, por lo que hoy, es imprescindible empezar a utilizar tecnologías exponenciales basadas en IA para solucionar esto, mediante el procesamiento de decenas de miles de leyes y cientos de miles de casos judiciales previos, implementar un nuevo sistema anticorrupción y otro para el monitoreo del medio ambiente.

Finalmente, la 4RI está trastocando la dialéctica de la lucha de clases, expresión de una ley histórica, antagónica a la globalización, fundamental para la internacionalización creciente de la humanidad. Karl Jaspers[7] hace medio siglo comentó: “Estamos entrando recién a una historia realmente universal”. Pero aun necesitamos conocernos mas a nosotros mismos, entender nuestro proceso civilizacional originario y construir una posición ideológica ante la globalización de las sociedades dominantes. Solo nos queda pensar que el acelerador de este singular proceso, será la revolución tecnológica que empezará, no el día que el hombre se fusione con la máquina, sino aquel día en que lo digital se introduzca en el sentido común del político y gobernante, aquel día será un día perfecto para el Perú.


[1] Tocqueville Alexis, Pensador, jurista, político e historiador francés, precursor de la sociología clásica y uno de los más importantes ideólogos del liberalismo. Dice que el individualismo es un estado natural, pero cuando va unido a la igualdad de condiciones despierta una sed insaciable de comodidades materiales. Se han abierto todos los caminos hacia la satisfacción del deseo de bienestar en una competencia abrumadora https://www.jotdown.es/2015/11/la-democracia-segun-alexis-tocqueville/).

[2] Sartori Giovani, Es uno de los pensadores contemporáneos más importantes de la ciencia política. Reflexionó sobre los partidos políticos, la democracia, la ingeniería constitucional y la influencia de la televisión en la política, temas en los que ejercitó el pensamiento sistemático y la lógica (http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2017/04/4/cinco-libros-imperdibles-de-giovanni-sartori)

[3]La Boétie, Étienne, importante escritor que trabajó como Magistrado en Burdeos Francia. Autor de «Discurso sobre la servidumbre voluntaria o el Contra uno» en 1548, no siendo publicado hasta 1572 por su mejor amigo Michel de Montaigne. El texto, si bien fue escrito en 1548 y pasó de mano en mano por ciertos sectores ligados a la política, por filósofos y escritores de renombre, no fue publicado hasta 25 años después de haber sido escrito por su autor. (https://cpge.ma/wp-content/uploads/2016/03/discours_servitude_volontaire.pdf)

[4] Toynbee, Arnold J, fue un historiador británico. Profesor de investigación de historia internacional en la London School of Economics y la Universidad de Londres y autor de numerosos libros. En el período 1918-1950 fue un destacado especialista en asuntos internacionales. Es conocido por su libro de 12 volúmenes Estudio de la historia (1934-1961). Con su prodigiosa producción de papeles, artículos, discursos y presentaciones, y numerosos libros traducidos a muchos idiomas, Toynbee fue un erudito ampliamente leído y discutido en las décadas de 1940 y 1950 (http://metahistoria.com/arnold-toynbee/).

[5] Montesquieu, Charles-Louis: Célebre pensador francés con la publicación de sus Cartas persas (1721), una crítica sarcástica de la sociedad del momento, que le valió la entrada en la Academia Francesa (1727). En 1748 publicó su obra principal, Del espíritu de las Leyes, obra de gran impacto en las ciencias políticas hasta la actualidad (http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd99/ed99-0257-01/bmontes.html).

[6] OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ es un organismo de cooperación internacional, compuesto por 37 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. La OCDE fue fundada en 1960 y su sede central se encuentra en el Château de la Muette, en París, Francia (https://www.oecd.org/centrodemexico/laocde/).

[7] Jaspers, Karl: Karl Theodor Jaspers fue un célebre psiquiatra y filósofo alemán. La mayoría de los comentaristas asocian a Jaspers con la filosofía del existencialismo, en parte porque se explaya ampliamente en las raíces de ese pensamiento en Kierkegaard y Nietzsche, y porque el tema de la libertad individual es una constante en su obra. (https://www.google.com/url?q=http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/arete/article/download/5618/5614&sa=U&ved=0ahUKEwiDgtXY-uTeAhVRq1MKHaLvCzcQFggEMAA&client=internal-uds-cse&cx=018004506768000957256:lazkp1pj_eg&usg=AOvVaw0wSWDvpubOfUcOKbah0gQC)

Bibliografía

  • Chang-Rodríguez E., VRHT: Bellas Artes, Historia e Ideología. Fondo Editorial PUCP, Lima 2018.
  • Clastres, P., La Sociedad Contra el Estado. Monte Ávila Editores, Caracas 1978.
  • Fichter, J., Sociología. Editorial HERDER, Barcelona 1972.
  • Galeano, E., Las Venas Abiertas de América Latina. Siglo Veintiuno Editores, Montevideo 1971.
  • Harari, Y., Sapiens de Animales a dioses. Editorial Debate, Lima 2017.
  • Lopez-Portillo, J., La Gran Transición. Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México 2018.
  • La Boétie, E., El discurso de la servidumbre voluntaria-1a. Editorial Terramar, Buenos Aires 2008.
  • Neira, H., ¿Qué es Política en el Siglo XXI? Fondo Editorial USMP, Lima 2018.
  • Pasará, L., Una Reforma Imposible. Fondo Editorial PUCP, Lima 2014.
  • Sartori, G., Homo Videns. Editorial Taurus, Madrid 1997.

Tags : Victor Castañeda; transformación digital; democracia; política; tecnología
Víctor Castañeda

El Autor Víctor Castañeda

Profesional peruano especialista en la Reforma del Estado. Economista, Máster en Ingeniería, Ciencia Política (PUCP) y Gestión Pública (UP). Titulado del Programa de Gobernabilidad en The George Washington University (GWU) y Doctor (c) del IGGP de la USMP. Ha sido funcionario de Estado en áreas de infraestructura, innovación, ciencia y tecnología.

1 comentario

  1. Excelente visión de un presente explicado a través de su propia historia. No cabe duda que la robotización, como parte de la 4RI y el poder de las redes sociales, son hoy, artefactos que se inquistarán rápidamente entre nosotros, los ciudadanos de a pie.

Deja una repuesta

%d bloggers like this: